Se encontraron después de largo tiempo. Ella, radiante, le mostró su anillo. Él le contó la historia de amor más triste: “Te quiero”.

Érase una vez, una niña rusa, que tenía una niña interior, que tenía una niña interior, que tenía una…

Nuestro gozo en un pozo, pensó el sheriff del pueblo al ver el cadáver de la prostituta en el fondo.

There are certain people who come into your life and leave a mark… Their place in your heart is tender, a bruise of longing, a pulse of unfinished business. Just hearing their names pushes and pulls at you in a hundred different ways, and when you try to define those hundred ways, describe them even to yourself, words are useless.

Cansado de tropezarse con las esquinas de la mesa, Arturo, el Rey, decidió cambiarla por una redonda.

El trapecista suicida se rió de la ingenuidad de su gris público, que lo creía infalible. Y por única y última vez, tropezó.

El viento empezó a regresar lo que se llevó.

A: “¿Cuándo sabremos si funciona tu máquina del tiempo?”. B: “Ayer”.

—¿Tu marido es celoso? —preguntó él. —Sí. Mi marido es el oso que viene ahí -respondió ella.

Algunos prefieren ahogar sus penas en alcohol. Otros prefieren volver a los felices tiempos de la niñez y ahogarlos en un escote.

LA HISTORIA DE AMOR MAS TRISTE Y CORTA DEL MUNDO

–¿Me querés? –No.

“Me quiere…”. Clic. “No me quiere…”. Clic. “Me quiere…”. Clic. Así sigue, hasta que el cañón escupe la única bala.

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